Alimentación: nutrir también es bajar el ritmo
Comer bien no es hacerlo perfecto.
Es hacerlo con atención.
- Ajustas porciones sin obsesión, usando referencias simples como el método de la mano.
- Identificas cuándo es hambre real y cuándo es ansiedad; a veces un vaso de agua y una pausa son suficientes.
- Intentas comer sin prisa, dándote al menos 20 minutos para masticar y digerir mejor.
- Introduces hábitos que acompañan el sueño, como infusiones o semillas ricas en triptófano.
Pequeños ajustes, repetidos a lo largo del día, impactan directamente en cómo duermes por la noche.
Podrían parecer ajustes insignificantes, pero cuando los sumas a lo largo del día, el impacto se siente por la noche.
El cuerpo descansa mejor cuando fue cuidado con calma.
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Ejercicio: moverte para sentirte mejor, no para exigirte más
El movimiento debería ayudarte a soltar tensión, no a cargar con otra obligación.
- Empiezas poco a poco: caminar, usar las escaleras, estirarte.
- Priorizar la constancia sobre la intensidad hace que el hábito se quede contigo.
- Escuchas tu ritmo natural: mañana o tarde, el mejor momento es el que puedes sostener.
- Evitas el ejercicio muy estimulante cerca de la hora de dormir, para darle al cuerpo señales claras de descanso.
El ejercicio regular puede mejorar la calidad del sueño hasta en un 65%, siempre que no se realice muy cerca de la noche.
El Descanso es el pilar que sostiene todo
Dormir bien es crear las condiciones para que el cuerpo suelte. Y hay ajustes que puedes hacer desde hoy.
- Utiliza en tu cama prendas hechas de materiales naturales (algodón, pluma, plumón) ya que ayudan a regular temperatura y transpiración.
- Una cama bien pensada no estimula: acompaña.
- Limpieza, frescura y capas ligeras hacen que el descanso se sienta más profundo.
Son ajustes finos, utilizar sábanas frescas, poner atención a tus almohadas, textiles versátiles pueden transforman cómo se siente tu noche.
¿Cómo transformar tu santuario de descanso de forma simple >>
4 básicos para descansar mejor, en lo cotidiano.
No se trata de cambiar todo de golpe. A veces basta con ajustar lo esencial:
- un cubre colchón que aporte suavidad
- Sábanas de Algodón frescas
- un Edredón de Plumón con Funda Duvet
- Almohadas que se adapten a tu postura
- un Coverlet ligero y versátil
<< ¿Cómo debería ser tu alimentación para que duermas mejor? >>
Cada capa cumple una función. Juntas, crean un entorno que invita al descanso.
Recuerda que no todos los días descansas igual. Somos cíclicos. Hay momentos en los que el cuerpo pide más cuidado. Tu descanso cambia según tu etapa de vida, tu ciclo hormonal, tu nivel de estrés o incluso el clima. Dormir durante tu periodo, en menopausia o en momentos de mayor cansancio requiere más escucha, no más exigencia.
El bienestar no se trata de hacerlo todo perfecto.
Se trata de volver a lo esencial, ajustar con cariño y escuchar lo que tu cuerpo necesita hoy.
En Vivenda creemos en una 'Cultura del Descanso y Relajación' que acompaña la vida real, esa que se construye con pequeños hábitos, todos los días.
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