Durante el periodo, la calidad del sueño puede disminuir hasta un 30%, debido a cambios hormonales que afectan el ritmo natural del cuerpo.
La buena noticia es que el descanso sí se puede ajustar. Desde tu postura al dormir hasta lo que toca tu piel durante la noche, pequeños cambios pueden ayudarte a dormir mejor incluso en esos días.
Durante la menstruación, los niveles de estrógeno y progesterona bajan. Esto puede generar mayor ansiedad, irritabilidad y afectar la conciliación del sueño, lo que puede provocar:
Insomnio o despertares frecuentes
Aumento en la temperatura corporal y sudoración nocturna
Dolor e inflamación que dificultan encontrar una posición cómoda
| Más allá de una rutina relajante, hay algo clave que muchas veces se pasa por alto: la temperatura y el contacto con la piel. Durante el periodo, el cuerpo es más sensible, y los materiales que eliges pueden cambiar por completo cómo duermes. |
La posición más recomendable es en posición fetal del lado izquierdo, ya que:
Alivia los cólicos al reducir la presión abdominal
Favorece la digestión y la circulación, evitando la hinchazón
Reduce la presión en la espalda y mejora la postura
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Coloca una almohada suave debajo del vientre para generar contención, o una en la espalda para mayor soporte. Evita dormir boca abajo, ya que aumenta la presión sobre el abdomen y puede intensificar las molestias. Ajustar tu postura no se trata de forzar al cuerpo, sino de acompañarlo. Cuando el soporte es el adecuado, el cuerpo puede soltar tensión con mayor facilidad. |
Durante el periodo, la temperatura corporal aumenta, generando incomodidad y despertares nocturnos. Aquí es donde la ropa de cama se vuelve clave: funciona como una segunda piel durante la noche.
Es a partir de los textiles que creamos un microclima estable, ideal para cada momento:
Sábanas de algodón: permiten transpirabilidad y reducen la acumulación de calor
Capas ligeras: ayudan a ajustar la temperatura sin interrumpir el descanso
Pijamas de fibras naturales: evitan sensación de humedad o calor excesivo
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¿Manchaste las sábanas? Aplica una mezcla de bicarbonato de sodio con agua sobre la mancha antes de lavarlas y déjala actuar durante 30 minutos. |
Algunos gestos simples pueden ayudarte a relajar el cuerpo antes de dormir:
Tés como manzanilla, jengibre o lavanda
Compresas calientes en el abdomen
Baños tibios para reducir la tensión muscular
Evita cafeína y comidas pesadas por la noche, ya que pueden aumentar la inflamación y dificultar el descanso. Estos días se tratan de ayudarle al cuerpo a soltar. Cuando el dolor disminuye y el cuerpo entra en calma, dormir se vuelve más natural.
Durante tu periodo, el cuerpo necesita bajar el ritmo. El descanso empieza antes de dormir, cuando el día deja de empujar, el cuerpo sabe cómo acomodarse cuando el entorno acompaña.
Reduce estímulos poco a poco, baja la luz y suelta el teléfono
Permite unos minutos de silencio
Un gesto simple, como agua tibia en la piel, puede ayudar a soltar tensión
Elige textiles respirables, ligeros, con menor fricción y una sensación térmica equilibrada. Ajusta tu postura con suavidad, no con rigidez.
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Tu descanso durante el periodo no tiene que ser incómodo. Cuando entiendes lo que tu cuerpo necesita, menos calor, más ligereza, más soporte, puedes acompañarlo mejor.
En Vivenda creemos que el descanso se adapta a ti, incluso en los días en que más lo necesitas.